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sábado, 16 de octubre de 2010

Muerte a las nuevas ideas

Zaipi 1992


Para impedir la difusión de pensamientos contradictorios y con el objetivo de formar una sociedad unificada y ordenada, los gobiernos autoritarios del planeta censuraron las cuerdas vocales del pueblo y ciertas palabras e ideas nunca más pudieron ser pronunciadas. Aquellos que intentaban deletrearlas, desistían después de emitir la primera letra. Aún así, a la sociedad le quedaba la escritura, y había gente que escribía; le quedaba también la lectura y había gente que leía. Pero al tiempo, para contrarrestar estas virtudes, los gobiernos eliminaron las palabras prohibidas de todo texto existente, y ciertas ideas jamás volvieron a ser leídas. Por otro lado y para no dejar cabos sueltos, censuraron las manos de quienes las escribían. Con el correr de los años los pensamientos terminaron por convertirse en los prisioneros de sus propias mentes creadoras. Ahora las palabras, aunque latentes, son incapaces de cobrar vida y permanecen exiliadas, condenadas al olvido.

Walter Giulietti

1 comentario:

Mery Larrinua dijo...

Que dolor he sentido en mi alma!
Me gusto muchisimo esta entrada!
Un abrazo y ....! que la voz nunca sea callada!