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sábado, 12 de agosto de 2017

Alfonso XIII, el sicalíptico


Antes de empezar a rodar, los productores hicieron un casting en el barrio chino de Barcelona, proceso de selección del que salieron las actrices protagonistas.

Las llamadas “sesiones golfas” mostraban películas subidas de tono en salas apartadas a horas intempestivas


Muchas de las modelos del rey habían sido sus amantes, damas más o menos respetables que habían aceptado posar atendiendo a los deseos lúbricos del monarca. Se cuenta que el rey atesoraba esas imágenes como preciados trofeos de sus conquistas.


domingo, 16 de julio de 2017

El primer republicano español llevaba turbante



En las clases de historia siempre nos han enseñado que la primera república española se proclamó en el año 1873, tras la abdicación de Amadeo de Saboya. Sin embargo, pocos saben que en realidad el primer experimento republicano en España se produjo más de ocho siglos antes, concretamente durante la etapa de Al-Ándalus y la dominación árabe en nuestro país. Los ciudadanos de la ciudad de Córdoba destituyeron al último califa omeya y proclamaron una república en el año 1031, seleccionando al líder de la ciudad por primera vez por un procedimiento electivo y meritocrático. Resulta sorprendente por ello, que cuando en las facultades de Ciencias Políticas de nuestro país se enseña teoría del poder, estudiándose las repúblicas de Florencia o Venecia como primeros ejemplos de estructuras estatales no monárquicas posteriores a la antigüedad clásica, no se mencione nunca que los españoles tuvimos el orgullo de ser uno de los pueblos pioneros en proclamar una floreciente república en tiempos medievales, cuando el resto de Europa vivía en el oscurantismo. Por ello, esta semana hablaré de la ciudad-estado de Córdoba y del gobernante hispano-árabe Abu-al-Hazm Ibn Yahwar: el primer republicano español.

sábado, 1 de julio de 2017

Truffaut


Reconocido en el registro civil como hijo por Roland Truffaut, arquitecto y decorador, nunca llegará a conocer a su verdadero padre. Su madre era Jeanine de Montferrand, secretaria en el periódico L'Illustration. François Truffaut estudia en la escuela de la rue Clauzel y en el liceo Rollin, aunque nunca fue un alumno ejemplar. A partir de 1939, el joven François Truffaut, lector apasionado, también se pasa la vida en el cine, a veces durante las horas en las que debería estar en clase. Desde 1946, una vez deja sus estudios, sobrevive con pequeños trabajos, funda un cine-club en 1947, y algunos hurtos hacen que sea enviado a un correccional.
Gracias al crítico de cine André Bazin, François Truffaut empieza a trabajar en Travail et Culture. Escribe sus primeros artículos desde 1950. Tras alistarse en el ejército, se le envía a Alemania, pero deserta y pasa por la prisión militar. François Truffaut publica críticas en los Cahiers du cinéma en 1953, y dirige al año siguiente su primer cortometraje. En 1956 es ayudante de dirección de Roberto Rossellini. Se casa en 1957 con Madeleine Morgenstern, hija de un distribuidor. Ese mismo año dirige Les Mistons ("Los golfillos"). En 1958, rueda Los cuatrocientos golpes, que tendrá un éxito espectacular, y servirá de carta de presentación al mundo del movimiento de la Nouvelle vague, que lidera junto a Chabrol, Rohmer, etc. En 1977 Debuta como actor en Estados Unidos bajo la direccion de (Steven Spielberg) en la pelicula [Close Encounters Of The Third Kind] (Encuentros cercanos del Tercer Tipo) al lado del actor (Richard dreyfuss) Dirigirá películas hasta su muerte, el 21 de octubre de 1984 en Neuilly-sur-Seine debido a un tumor cerebral. Está enterrado en el cementerio de Montmartre en París.

sábado, 17 de junio de 2017

Soledad


La soledad que había sentido aquellos primeros días de su infancia, y que no lo había abandonado nunca, se había hecho profunda, amarga y lacerante.

sábado, 20 de mayo de 2017

De cuando a la Iglesia el aborto no le parecia tan mal

Iñaki Berazaluce

homunculus

Homúnculo, algo menos que un hombre.


La doctrina de la Iglesia católica hacia el aborto no ha sido siempre la actual, que considera a cualquier embrión como un “ser humano en potencia”. No fue hasta Pío IX (1869) cuando Roma dejó de distinguir entre faetus animatus e inanimatus, la cesura que dividía lo moral de lo inmoral y, siendo la Ley Divina la ley de los hombres, lo legal de lo ilegal.