4 de diciembre de 2009

Foto de vacaciones



Orosia Sarasa
"Bajo el volcán"
Öleo sobre lienzo




Todo era propicio.
Cerca del mar,
lejos del pueblo,
cerca del cerco
de dos soledades que se desmoronan,
se oye el tintineo
de un campanario,
después, de un excitante silencio
nos dejamos de risas y miradas.
¡Y nos pusimos a pecar como ángeles!

27 de noviembre de 2009

Naciste libre


Damián
Una mujer en la ventana


Jamás permitas que un hombre te esclavice: naciste libre para amar, y no para ser esclava. Jamás permitas que tu corazón sufra en nombre del amor. El amor nunca te exigirá sufrimiento. No permitas que tus ojos derramen una sola lágrima por alguien que nunca te hará sonreir.
Anónimo

23 de noviembre de 2009

Un faro de tierra adentro







En lo alto del faro,
mientras todos se emborrachan en los festines,
o corroen su envidia en las duras jornadas de trabajo,
o acaso buscan sus puñales secretos
para degollar al niño desconsolado que ellos fueron,
la mirada rauda de visiones
persigue el rumbo, en intemperie desconsolada y altiva
de los navíos futuros.
Y preguntar a la sangre el porqué del olvido
e indagar las primaveras que nacen del sollozo terrestre
y la melancolía que hila el atardecer solitario de los cielos.
Acariciándolo todo, destruyéndolo todo,
hundiendo su cabeza de espada en el pasmo del Ser
sabiendo de antemano que nada es la respuesta.
En lo alto del Faro.
La voz del poeta.
Incansable holocausto.


Poema: Miguel Labordeta (La voz del poeta /fragmento)
Imagen: Carlos (Un faro de tierra adentro, 1993)

22 de noviembre de 2009

El más guapo


Ángela Rodríguez
Rostro nº 9
Lápiz sobre papel





-¿Guapo? A mi no me parece tan guapo. ¿Quién puede llamar guapo a un individuo corto de talla? Y no me extrañaría que no tuviera tanto dinero ni que fuera tan extranjero, como dicen. Además; le encuentro algo, no se el que, mas bien desagradable. No se… Yo creo que no es buena pieza… Y sin él, lo pasábamos bien…
A Fanni, que no había apartado ni un momento los ojos del forastero, se le escapó aquí un leve suspiro y ni supo que le estaba diciendo.

13 de noviembre de 2009

Jaca: antigua calle del Deán


Damián
Calle del Deán







Hasta hace unos pocos años, este era el aspecto que ofrecía, en su último tramo, el que desembocaba por un arco en la plaza de la Catedral, la calle del Deán. Era la última de todo el casco urbano que mantenía intacto su trazado medieval. Ya no queda ninguna.

31 de octubre de 2009

Desolado amor


Patria surcada, juro que en tus cenizas
nacerás como flor de agua perpetua,
juro que de tu boca de sed saldrán al aire
los pétalos del pan. Malditos sean,
malditos, malditos los que con hacha y serpiente
llegaron a tu arena terrenal, malditos los
que esperaron ese día para abrir la puerta
de la mansión al moro y al bandido:
¿Qué habéis logrado? Traed, traed la lámpara,
ved el suelo empapado, ved el hueso negro
comido por las llamas, la vestidura
de España fusilada
            Malditos los que un día
no miraron, malditos ciegos malditos,
los que no adelantaron a la solemne patria
el pan sino las lágrimas, malditos
uniformes manchados y sotanas
de agrios, hediondos perros de cueva y sepultura.

Pablo Neruda (Maldición)


Imagen: Amón Non (Desolado amor)

25 de octubre de 2009

Mujeres, utopías y otras inquietudes

Los hombres guapos son egoístas, engreídos y superficiales.

Los hombres que pueden presumir de ser buenas personas, son siempre feos.

Los hombres guapos y de buenos sentimientos, son homosexuales o están tan amarrados que resultan una causa imposible.

Los hombres guapos, libres, modestamente buenos y razonablemente hombres, creen que no somos lo suficientemente guapas para ellos.

Los hombres buenos y modestamente guapos, no tienen dinero o si lo tienen; tienden a pensar que este es el motor de nuestros sentimientos.

Los hombres guapos y sin dinero, han puesto sus ojos en el nuestro.

Los hombres sensibles a nuestra belleza personal, prudencialmente buenos y ricos, son unos cobardes o unos tímidos que nunca tomarán la iniciativa.

En definitiva: Los hombres modestamente guapos, relativamente ricos, razonablemente heterosexuales, aceptablemente valientes, suficientemente sensibles a nuestros encantos, medianamente buenos y admisiblemente inteligentes; puede que, al final, resulten estar perdidamente enamorados de una lagarta que no les hace caso, o simplemente; puede que no existan.

En este estado de cosas… ¿Cómo lidiar con ellos o como dejar de hacerlo?

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