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miércoles, 2 de noviembre de 2016

Miss Liberty


Es evidente que hay palabras que decir, gritar o echar a las aguas, pero hay quienes creen que siempre es mejor que las pronuncie otro. Les domina una inexplicable sensación de reserva, que si no tienen cuidado, se abatirá sobre ellos como una verdadera aniquilación. Ninguno se lo dirá nunca a nadie. Aguardan ansiosos y mientras esperan a que llegue la catarsis siguen siendo siendo pasajeros dóciles, contemplan las luces de Manhattan, el resplandor blanco y helado del terminal de los ferries y ven alejarse la antorcha brillante de miss Liberty

lunes, 10 de octubre de 2016

Viejas murallas


A buenas horas nos dimos cuenta que respetar lo viejo no es retrógrado; que defender nuestra fisonomía urbana tradicional, es un acto progresista.
Lo que pasa es que quizá hemos despertado tarde.

martes, 6 de septiembre de 2016

Mariela y el mal de amor XVIII


Hace una semana que volví a trabajar. Bueno; hoy por la mañana, tenía revisión médica. De allí vengo. Quizá haya sido la penúltima. Según la doctora, ya no me visita mi amigo el doctor Asthon, estoy recuperado. Asegura que mi leve cojera desaparecerá con el tiempo, igual que las molestias que siento por la noche. Ya veremos...

Entro y cierro la puerta a mi espalda. Me sobrecoge el silencio, la penumbra me envuelve y avanzo con cuidado de no tropezar. Queda vajilla sin recoger, el sofá está revuelto y sigue sin retirarse el cesto de Fellini aunque ya murió en primavera. ¿Se verá como una renuncia a la esperanza de que pueda volver? ¡Hum! Sigo hasta la ventana y corro las cortinas para dejar entrar un rayo de sol, sesgado y diagonal, que llena el salón de una claridad mortecina. El aire aire huele a las lentejas que cociné por la mañana; eso me recuerda que también queda un trozo de lasaña en la nevera y solo me toca calentar la comida antes de ir al trabajo. Bueno, y airear la casa y hacer la cama y fregar los platos. Suspiró mirando el reloj y me siento a fumar un cigarrillo mientras dejo que el silencio que me engulla.

viernes, 26 de agosto de 2016

Ciudadelas


"Las ciudadelas se quemaron y los demonios se alejaron de la tierra, el aire y el cielo. O, se dice, los dioses mismos dispararon las flechas. O, se cuenta también que, cuando los Asuras transformaron los mundos en sus fuertes, los dioses realizaron ritos sacrificiales por los que los Asuras fueron derrotados. O del rito de asedio se hizo una flecha con Agni, el Fuego como punta. Agni entonces tomó posesión de las ciudadelas, su cuerpo ocupó cada una de ellas; revestido de hierro, plata y oro, auyentó a los amenazantes Asuras"