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sábado, 14 de abril de 2018

Julián Borderas, el sastre que cosió la primera tricolor

La bandera tricolor nació como emblema republicano en el Pirineo cuatro meses antes de que el 14 de abril de 1931 fuera izada en Éibar. La cosió Julián Borderas, un personaje tan fundamental como poco conocido del republicanismo y el socialismo españoles, en la sastrería que regentaba en Jaca (Huesca), en el balcón de cuyo ayuntamiento ondeó durante el día y medio que duró el fallido levantamiento de los capitanes Fermín Galán y Ángel García.
Fue el primero de ellos, cercano al anarquismo y con el que mantenía una estrecha relación política y personal, quien le pidió que la cosiera dentro de los preparativos que, de haber salido adelante sus planes, debían haber finiquitado el reinado de Alfonso XIII a partir del 12 de diciembre de 1930.

La chapucera descoordinación del Comité Revolucionario estatal, con la guinda de Santiago Casares Quiroga, que sería presidente del Gobierno en 1936, yéndose a dormir tras llegar a Jaca horas antes de la asonada en lugar de alertar a los conjurados de que esta se aplazaba tres días, condenó al fracaso el pronunciamiento de los capitanes. Sin embargo, la brutal represión del levantamiento, aceleró, en lugar de posponerla, la caída del régimen: “La monarquía cometió el disparate de fusilar a Galán y García Hernández, disparate que influyó no poco en la caída del trono”, escribió Manuel Azaña.

martes, 27 de febrero de 2018

Sirenas


[...] Circe me tomó de la mano y me hizo sentar lejos de mis compañeros y, echándose a mi lado, me preguntó detalladamente. Yo le conté todo como correspondía y entonces me dijo la soberana Circe:
Escucha ahora tú lo que voy a decirte y lo recordará después el dios mismo: Primero llegarás a las Sirenas, las que hechizan a todos los hombres que se acercan a ellas. Quien acerca su nave sin saberlo y escucha la voz de las Sirenas ya nunca se verá rodeado de su esposa y tiernos hijos, llenos de alegría porque ha vuelto a casa; antes bien, lo hechizan éstas con su sonoro canto sentadas en un prado donde las rodea un gran montón de huesos humanos putrefactos, cubiertos de piel seca. Haz pasar de largo a la nave y, derritiendo cera agradable como la miel, unta los oídos de tus compañeros para que ninguno de ellos las escuche. En cambio, tú, si quieres oírlas, haz que te amarren de pies y manos, firme junto al mástil -que sujeten a éste las amarras-, para que escuches complacido, la voz de las dos Sirenas; y si suplicas a tus compañeros o los ordenas que te desaten, que ellos te sujeten todavía con más cuerdas. [...]

miércoles, 21 de febrero de 2018

De como querer y matar en una lengua extranjera


Habla George Steiner en Los idiomas de Eros de lo que significa hacer el amor en lenguas distintas. Relata ahí, en uno de esos libros que nunca llegó a escribir por el pudor de revelar demasiadas intimidades, sus propias experiencias con cuatro diferentes idiomas. Los tabús, el deseo, los límites de lo que es aceptado cambian de una lengua a otra, representado todo el peso cultural que llevan detrás. Se considera por ello un privilegiado al haber podido indagar en ese donjuanismo semántico del que tan poco sabemos.

A pesar de que se ha estudiado el plurilingüismo en las artes amatorias sí que conocemos mucho los efectos del lenguaje más allá de sus beneficios comunicativos. Uno de los aspectos más interesantes de los segundos, terceros, o cuartos idiomas, aquellos que aprendemos más allá de nuestras lenguas nativas, es que nos permiten pensar de una forma más racional, utilitarista, reduciendo aquello que se conoce como un sesgo de decisión y aumentando el interés en el bien común.