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sábado, 27 de marzo de 2010

Manual de ciudadanía crítica / Vol 1





Aunque no se puede esperar que la mayoría de las personas seamos expertas en terrenos técnicos, cualquiera puede aprender a detectar los síntomas de aseveraciones y argumentos que en muchos casos no pretenden si no engañarnos o captarnos incondicionalmente para una causa. Esto tiene que ver con la forma en la que se nos informa o con la forma de la información que nos hemos acostumbrado a recibir y que aceptamos de manera natural. Dicen algunos expertos que debemos aprender a observar y a ponernos en guardia contra los siguientes signos de debilidad argumental:
  • Las premisas del argumento no son explícitas.
  • Las conclusiones no se derivan lógicamente de la evidencia dada (por ejemplo, la verdad del enunciado "la mayoría de las personas ricas votan por la derecha" no prueba la verdad del enunciado inverso "la mayoría de las personas que votan por la derecha son ricas").
  • El argumento se basa en la analogía pero la comparación no es adecuada.
  • Los hechos y las opiniones están entrelazados, las opiniones se presentan como hechos o no está claro cuál es cuál.
  • La celebridad se utiliza como autoridad ("la estrella de cine aconseja una nueva dieta").
  • Se utilizan atribuciones vagas en lugar de referencias específicas (por ejemplo, "los médicos líderes de opinión aseveran …," ciencia ha demostrado que... , en comparación con otros estados..., y la comunicación científica recomienda que...").
  • En la información u opiniones propias, no se dice qué medidas se tomaron para precaverse en contra de la distorsión deliberada o subconsciente.
  • En la evidencia que proviene de un experimento no se mencionan los grupos de control tanto como el grupo experimental.
  • Las gráficas que se emplean distorsionan los resultados por utilizar sólo parte de la escala, usar escalas insólitas o no usar escalas.
  • Se infiere que todos los miembros de un grupo, como "adolescentes","consumidores", "inmigrantes" o "pacientes", tienen casi las mismas características que no se traslapan con los de otros grupos.
  • Se informa de los resultados promedio, pero no del grado de variación alrededor del promedio.
  • Se da un porcentaje o fracción pero no el tamaño de la muestra total (como en "9 de 10 dentistas recomiendan...").
  • Se mezclan cantidades absolutas y proporcionales (como en "hubo un incremento de 3 400 robos en nuestra ciudad el último año, en tanto que otras ciudades tuvieron un incremento de menos del 1%").
  • Se informa de los resultados con precisión engañosa (por ejemplo, representar 13 de 19 estudiantes como 68.42%).
  • Las explicaciones o conclusiones se representan como las únicas que merecen consideración sin mencionar otras posibilidades.





1 comentario:

mariangi dijo...

Lo mejor siempre es tratar de enseñar a ser críticos y a desarrollar nuestras propias ideas, no dejarnos arrastrar por la masa y tener capacidad de decisión.
Una difícil tarea pero no imposible... en ello estoy.
Besos