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sábado, 6 de noviembre de 2010

Te la estás jugando, Felipe

ANALISIS DE UN VIEJO COMPUESTO DESCONOCIDO


Símbolo químico: Mu
Peso atómico: 50 Kg (media ponderada) Se dan en la naturaleza muchos isotopos de geometría y tamaño muy diverso.
Historia: Cuenta la leyenda que el elemento fue descubierto por el alquimista Adán, quien entusiasmado por el descubrimiento, abordó de inmediato su estudio. No obstante, poco después, convencido de su peligrosidad y difícil manejo, abandonó sus investigaciones. Algo se ha avanzado desde entonces, pero aun es mucho lo que resta por saberse de este compuesto. 
Estado natural: Se encuentra en la naturaleza en grandes cantidades (siempre sobre la superficie) y puede presentar diversos coloridos, siendo el amarillo el más abundante o común.
Propiedades físicas: Elemento muy inestable que tiene un periodo de semi-desintegración de 28 días aproximadamente. Frágil, quebradizo  y nada maleable. Entra en ebullición o se congela por razones misteriosas no necesariamente relacionadas con la temperatura. Pierde agua en forma de lagrimas ante la menor contrariedad y se puede  tornar en sumamente volátil, aunque tampoco se conoce bien el desencadenante de esta última característica.
Propiedades químicas: Extremadamente reactivo. Capta azufre (proceso de sulfurización) con suma facilidad. Fácilmente acomplejable incluso con los ligandos más extraños. Gran afinidad por el oro (Au), plata (Ag), platino (Pt) y piedras preciosas. Reductor muy enérgico. En principio y dado su sabor amargo, se le consideró un ácido, aunque la ciencia moderna tiende ahora a relacionarlo con las sales (tal vez NaOH) Su valencia más común es 1 (por falta de reactivo); pero puede actuar con otras muy superiores: poligamorfia. Por su facilidad para precipitar ante la presencia de determinados elemento ricos en oro, se le considera una substancia peligrosa y por su facilidad para desalojar a todos los elementos de su familia, se le incluye en el grupo de las "Tierras raras"
Ensayos organolépticos: Olor; en general agradable. Sabor; indescriptible. Tacto; macizo o blando o macizo y blando.
Usos: Muy ornamental y excelente afrodisíaco.
Precauciones: Dada su gran reactividad, sobre todo en caliente, debe manipularse con cuidado ya que puede resultar explosiva. En caso de intoxicación por contacto abusivo, se recomienda reposo, recurrir a las viejas amistades y recuperar las cervezas del pub.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Cartas para Nicanor - Halloween

Tal y como yo lo veo Nicanor, es cierto lo que dices (y no se si ya debería preocuparme). No tanto, como es lógico en mi caso, por lo que supone esto de retroceso en la tradición, si no por lo que tiene de colonización cultural gratuita y mansamente aceptada. La verdad es que solo puedo decir lo que ya te he dicho muchas veces: es un hecho que la gente se separa de la Iglesia, pero esto que en principio podía ser un motivo de alegría para muchos de los que aspirábamos a vivir por fin en una sociedad más laica, en la práctica está empezando a suponer un verdadero problema, incluso a veces de convivencia. La verdad, da la impresión, o a mi me la da, que una buena parte de esa sociedad que se llama a si misma descreída, está en realidad desamparada, y lo que es peor, sin un código ético sólido por el regirse en el día a día, lo que la expone a un sin fin de aprovechados que no dudan en reciclarla para su causa. 
Es triste pero hay que reconocerlo; no estamos a punto, tenemos que seguir madurando y queda aun un largo camino. Por el momento parece claro que mucha gente todavía necesita una iglesia que de cobijo a sus miedos y canalice sus anhelos. La necesita tanto, que la busca desesperadamente. Tan desesperedamente, que la está encontrando donde no la hay. 
Los cambios necesitan su tiempo y necesitan tranquilidad. Los intentos de forzar la máquina parece que siempre desembocan en catástrofe.


Malos tiempos, amigo.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Correcto

Lo peor de ser un varón blanco heterosexual de metro ochenta con las facultades mentales dentro de la media es que no puedes decir absolutamente nada gracioso sobre la enana borde y medio tonta que hay en el mostrador de mi centro de salud sin que el grueso de la población mundial se te eche encima. A este fascinante mecanismo de control social se le denomina “corrección política”.


La corrección política ha conseguido que los libros de estilo de los periódicos sean actualizados con más frecuencia que los antivirus. Un buen día, por ejemplo, los paralíticos dejaron de ser paralíticos para ser inválidos. Entonces a alguien le pareció que inválido era una palabra horrible y dejaron de ser inválidos para ser minusválidos. Pero el minus le sentó mal a alguien, y pasaron a ser personas con movilidad reducida, que es lo que son ahora hasta que algún gilipollas diga: “¿Reducida? ¡¿Cómo que reducida?!”


Dicen algun@s que la palabra coñazo es machista a no ser que sea empleada en un sentido literal, algo así como: “¡Ven aquí, que te como el coñazo!” En ese sentido no es machista, ¿vale?


El problema es que, si hacemos caso a esa gente, hay palabras, como coñazo, que correrían el riesgo de desaparecer para siempre de nuestro idioma. Porque, seamos serios, ¿en cuántas conversaciones surge la necesidad de referirse a un “coño grande”? Eso por no hablar de lo relativo que resulta el tamaño del órgano sexual femenino (así, en frío, no soy capaz de saber si alguna vez en la vida he visto un coño notoriamente más grande que otro).


Si echamos mano de la etimología sin conocerla demasiado, como hacen los detractores del “lenguaje machista”, nos encontramos con otras expresiones que podrían llegar a ser muy problemáticas. No creo que a los liberales de izquierdas les haga gracia la expresión “hacer algo a derechas” como sinónimo de hacerlo bien. Y no creo que a los conservadores les guste la expresión “tener mano izquierda” referida a tener maña. ¿Y qué me decís de “adiós”? Como ateo, podría negarme a encomendar a Dios a las personas de las que me despido y negarme a que ellas lo hagan conmigo ("Eh, tío, Dios no existe, dime 'ta luego").


"Puta", hermosísima palabra española, presente incluso en nuestra más destacada obra literaria, es ahora una palabra perseguida. Más que eso, es un símbolo, el orgulloso estandarte de las palabras prohibidas.


Al parecer, en España los hombres ya no vamos de putas, sino de profesionales de la prostitución o mujeres víctimas de la explotación sexual. Con todo mi respeto hacia las putas y hacia su situación personal, ¿realmente necesitamos tanto background para que nos coman la polla por dinero? Es como si entramos en una Nike Store y pedimos “unas piezas de material sintético cosidas por menores chinos sin hogar en disposición tal que calienten nuestros pies” en vez de pedir unas zapatillas.


La manipulación del lenguaje ha llegado a tal grado que ahora, cuando un hijo de puta corre a hostias a su señora, para algunos resulta que es "terrorismo machista". Terrorismo, nada menos. Y claro, si el maltrato, luego llamado violencia de género, luego llamado violencia machista ahora resulta que es terrorismo, no tardará en llegar el día en que decir “coñazo” o “cojonudo” se considere apología del susodicho. O colaboración con banda armada, vete a saber.


Es lo que tiene vivir en un país de ricos con preocupaciones de ricos, que el hombre ya no viene del mono. Ahora es la persona quien viene de los grandes simios. Tócate l@s huev@s...

sábado, 16 de octubre de 2010

Muerte a las nuevas ideas

Zaipi 1992


Para impedir la difusión de pensamientos contradictorios y con el objetivo de formar una sociedad unificada y ordenada, los gobiernos autoritarios del planeta censuraron las cuerdas vocales del pueblo y ciertas palabras e ideas nunca más pudieron ser pronunciadas. Aquellos que intentaban deletrearlas, desistían después de emitir la primera letra. Aún así, a la sociedad le quedaba la escritura, y había gente que escribía; le quedaba también la lectura y había gente que leía. Pero al tiempo, para contrarrestar estas virtudes, los gobiernos eliminaron las palabras prohibidas de todo texto existente, y ciertas ideas jamás volvieron a ser leídas. Por otro lado y para no dejar cabos sueltos, censuraron las manos de quienes las escribían. Con el correr de los años los pensamientos terminaron por convertirse en los prisioneros de sus propias mentes creadoras. Ahora las palabras, aunque latentes, son incapaces de cobrar vida y permanecen exiliadas, condenadas al olvido.

Walter Giulietti