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lunes, 14 de diciembre de 2009

No hay horizonte


No hay horizonte. No se levanta sobre las colinas que rodean la ciudad, ni asoma entre las rendijas de las viejas casuchas de los mineros, ni se eleva sobre la cima de los pozos de la mina. Hace mucho tiempo han tendido una carretera, han perforado los pozos, han construido las casas de madera de los mineros, han levantado las tiendas de la Compañía y hasta han edificado una iglesia. Desde entonces la ciudad es un pozo sin fondo. Los salarios salen de la mina y terminan en los engranajes de la Compañía; con lo que uno gasta en el bar de la Compañía, en comer, en vestirse y pagar el alquiler, no queda nada. Todos los horizontes desaparecen en el ascensor de la mina.
Se aprende pronto ¿Qué otra cosa se puede aprender cuando el padre ha muerto en la explosión de un pozo? Hay cosas que no pueden evitarse y una de ellas es que, en la ciudad de la Compañía, el hijo mayor se hace cargo de la familia si muere el padre.
Los mineros se alzan de hombros. Es el mayor de la familia y eso basta

"Los desnudos y los muertos" Norman Mailer

1 comentario:

Mario Saladich dijo...

Pues no, Ana. No hay horizonte ni esperanza para tantos y tantos. Lo más preocupante es que no parecemos acordarnos nunca de ellos.
Buen post.
Saludos