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lunes, 8 de junio de 2020

El confinamiento como experimento totalitario


En países más libres que el nuestro crecen las críticas a esa reacción aturullada y miope llamada confinamiento, de brutales consecuencias sociales y económicas y cuya eficacia sanitaria a largo plazo se comienza a poner en duda. En palabras del profesor de biología de Stanford y Premio Nobel Michael Levitt, "cuando analicemos todos los datos, el daño producido por los confinamientos excederá enormemente cualquier beneficio".

Algunas críticas se centran en la enorme penuria económica que ya está causando. En efecto, aunque el gobierno crea que la economía es como un coche que se puede parar y arrancar de nuevo sin problema, no es así. En realidad, la economía se parece más a un sistema biológico que a una máquina, por lo que la privación brutal de actividad puede asimilarse a la anoxia, la falta casi total de oxígeno que conduce rápidamente a un deterioro orgánico irreversible: con igual celeridad, el parón económico produce un daño permanente e irreparable. Sin embargo, los mismos que no comprendieron el error de una semana de retraso en combatir la epidemia no comprenden el error de retrasar la vuelta a la normalidad: en una semana se perderán empleos que no se recuperarán, quizá, hasta dentro de una década. O quizá sí lo comprenden, en cuyo caso pretenden crear una sociedad empobrecida dependiente de la limosna de la casta gobernante. La llaman, creo, "renta mínima vital" (vital para mantener el poder, se sobreentiende).

viernes, 29 de mayo de 2020

Marimar mea de pie



Juego especular en el que descubrimos las identidades, en el que uno se ve a sí mismo en el horror al extraño. Juego, eso sí, repleto de riesgos como atestigua Narciso y los infinitos mitos del espejo. ¿No es la mirada especular de Gorgona la que convierte al que la mira en fría piedra? Las Mil y una Noches y la historia de Lot responden al mismo esquema, algo parece decirnos, en el núcleo de la Cultura de Occidente, que solo hay auténtica identidad con la muerte. El Eschatiai, fin de todo viaje, como ya recordara a Ulises la sombra de Tiresias.

sábado, 14 de marzo de 2020

Covid 19, una tormenta demasiado perfecta



No creo en las conspiraciones, pero tampoco en las casualidades. No puede ser casualidad que el agente inicial de una pandemia que según los medios de comunicación amenaza con extenderse por todo el planeta se encuentre precisamente en China, un país donde sobra población para los experimentos de ingeniería social y aún queda remanente para inundar de turistas las cuatro esquinas de Europa. Y menos casualidad me parece que el foco primigenio de la infección aparezca en Wuhan, ciudad de doce millones de habitantes en la que una de sus industrias más importantes es la de investigación farmacéutica y biogenética. Si añadimos al puzzle hechos tan simpáticos como que militantes globalistas, acérrimos de la causa como Bill Gates y Soros, son dueños de alguna que otra empresa de investigación farmacológica y desarrollo de vacunas antivíricas en aquel mismo lugar, el asunto empieza a oler a chamusquina.