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sábado, 26 de mayo de 2012

De día


Orosia Sarasa
"Amanecer en el Fenar"
Óleo sobre tabla

Empezó claro y quieto. Se oía el canto de los pájaros de invierno burlándose del frío, y se divisaban, allá en lontananza, perfiles montañosos escarpados, que muy bien pudieran haber pasado por idílicas geografías soñadas. 


Raúl Ariza, “La suave piel de la anaconda”

viernes, 11 de mayo de 2012

Entre Orosia y Cibeles


De Santa Orosia diremos que su fiesta el 25 de Junio es una traslación y cambio de las "Attideia" frigias que se celebraban al final de año, entre el 15 y 27 de marzo en honor a Cibeles (magna mater) y su hijo-consorte Attis que empezaron a cristianizarse a partir del siglo V d.C., después de un largo período de decadencia en el siglo anterior. Como otras fechas del santoral cristiano que tambien fueron trasladadas para alejarlas de la memoria del paganismo. Fué una labor que se empezó a gestar en época de la España visigoda, concilio tras concilio, con un férreo sentimiento religioso propio de conversos arrianos, en un tiempo de fuerte crisis espiritual, material y económica, carente de medios desde la caída del imperio romano. Hasta que en el concilio XVII de Toledo del año 694, convocado por el rey visigodo Égica y presidido por el obispo Sisberto, se prohibió el culto a Mitra y Cibeles. El bautismo cibelino y mitráico entraban en conflicto con el cristiano.

sábado, 28 de abril de 2012

Orosia


Orosia Sarasa
Acuarela sobre papel

La versión más tradicional y extendida de la leyenda de Orosia, nos cuenta que nació en la Bohemia de Laspicio en el año 855. Sus padres fueron los duques de Boriborio y Ludmila. A los quince años de edad fue casada mediante poderes con el místico rey aragonés Fortún Garcés. Cuando la joven Orosia fue enviada a Aragón le acompañaron su tío Acisclo, obispo de Lusacia, y su hermano el príncipe Cornelio. Al cruzar la cordillera pirenaica, los árabes avisaron a Aben Lupo de Tena, lugarteniente de Muza Abensazín, el cual organizó una partida para capturar la comitiva.

miércoles, 18 de abril de 2012

Silencio

Ramón Ventura Non, 1985
Ella simplemente dijo:
-Estoy embarazada.
Durante cinco, quizá seis segundos, el tiempo se congeló.
-¿Estás embarazada? Embarazada… 
¿Y que vas a hacer?- La pregunta sonó como un grito en una cripta
-No se...- no acertó a decir nada más, pero la frase ocupó todo el espacio entre ellos, como un muro infranqueable. Tan vacía que él no estuvo muy seguro de haberla oído antes; en todo caso hacía tiempo, en un tiempo lejano, casi olvidado. Un tiempo en que aquella frase hubiera significado algo muy diferente.
La sonrisa que había empezado a amanecer en la cara de ella, cedió. Al cabo de cinco, quizá seis segundos, descubrió una soledad que no estuvo muy segura de haber imaginado antes; en todo caso hacía tiempo, en un tiempo muy lejano, casi olvidado. Un tiempo en el que aquella aquella frase hubiera significado algo muy diferente.