Misioneros los de antes... Misioneros con la fuerza de una cultura superior, ante la que la autóctona poco podía oponer. Misioneros que hacían valer su credo no por la palabra persuasiva sino por la fuerza de su fuerza.
No parece ser el caso de hoy día, cuando los misioneros ya no son tales sino clérigos disfrazados de enfermeros, maestros o intermediarios de la ayuda que proviene del Primer Mundo.
En ambos casos la difusión de "su" fe pretende un cambio de mentalidad, un cambio precedido por el necesario lavado de cerebro.
