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sábado, 30 de junio de 2018
domingo, 24 de junio de 2018
Exterminio masivo de los indígenas en Sudamérica
El exterminio sistemático de los indígenas en sudamérica es un hecho indiscutible, y al parecer es una de las políticas internacionales de los "amos del mundo".
En México, Colombia, Argentina, Perú, Chile, entre otros países, se están atropellando reiteradamente los derechos humanos de los pueblos originarios, y a pesar de todos los avances en materia legal, tales como, las resoluciones, decretos, leyes y tratados internacionales para la protección, conservación y respeto hacia estos pueblos, todo parece ser insuficiente. Veamos algunos ejemplos:
Colombia. El 4 de febrero recién pasado el ejército nacional de Colombia masacró a 27 indígenas de la etnia "Awa", no existiendo ninguna justificación para ese crímen, porque los indígenas de esa tribu son absolutamente pacífistas y además porque legalmente sus territorios se encuentran protegidos por la resolución defensorial Nº23 del año 2008 de Colombia. Todo esto mientras el Presidente Uribe recibe premios a la "libertad" de parte del Ex-Presidente de Estados Unidos Geroge Bush y de parte de la Alcaldesa de la Ciudad de Cadiz de España. Entre los muertos se encontraron, a 3 niños de entre 3 y 6 años de edad. (1)
sábado, 15 de junio de 2013
Nostalgia de Manahatta
Así llamaban los indios Lenape a la isla de Manhattan, su hábitat natural poblado de bosques y fauna, destruido hace dos siglos.
Después de un mes de junio en el que ha llovido más y más torrencialmente de lo que nadie recuerda, los árboles de Nueva York -los de los parques y los de las calles, y los que crecen salvajes en los descampados y en las laderas entre los puentes de las autopistas- tienen un brillo de esmeralda, un resplandor de selva. Malezas, hiedra venenosa, enredaderas, crecen por todas partes y cubren y cubren los troncos de los árboles caídos, que alimentan una población de larvas e insectos vigorizados por la mezcla de humedad y calor. El año pasado, un libro de éxito, El mundo sin nosotros, contó con vivacidad alucinante lo que ocurriría en la ciudad si de un día para otro desaparecieran de ella los seres humanos: en pocos días los túneles del metro estarían inundados, al detenerse las bombas que continuamente achican las aguas subterráneas; en unos años el bosque habría empezado a reconquistar las zonas ahora colonizadas por el hormigón, el cristal, el acero y el asfalto. Cuando uno llega de Europa lo primero que le impresiona de Nueva York es la escala de las construcciones humanas; cuando lleva un poco tiempo viviendo en la ciudad, de lo que se da cuenta es del poderío nunca domado de la naturaleza, que aquí se impone con una rotundidad exótica y hasta amenazadora para nuestras pacíficas escalas europeas. Un temporal de lluvias puede durar varios días y varias noches; en verano, cuando la temperatura alcanza los cuarenta grados y la humedad se acerca al cien por cien, las copas de los árboles desaparecen en una densa neblina que le hace a uno pensar en la de las junglas monzónicas.
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