Llegaba al Puerto de Aulà y el rebaño subía por una canal pastoreando regaliz muy tranquilo; la niebla, que allá llaman "gavatxa" tapaba casi todo el puerto, de pronto el rebaño se sobresalta, las ovejas balan y marchan corriendo desde la canal en dirección al “Clot del Vinyal”, Gaube se planta justo delante del rebaño, y empieza a ladrar encarnizadamente en medio de aquella niebla tan espesa, entonces a unos 10 metros del perro, pude ver la figura de una osa y uno de sus cachorros, estaba de pie delante; de pronto y como si fuera un fantasma, desapareció por la presencia del perro que yo animaba con gritos: "tócalo!!! tócalo!!!". En el lado izquierdo, sobre el estanque de Aulà, había un hato de yeguas que comenzaron a relinchar y corriendo a toda velocidad atravesaron la Sierra de la Tinta, dirección a Clavera. Al ver aquel revoltijo, continué chillando para alentar más al perro mientras corría en dirección por donde habían huido las ovejas que ya habían desaparecido también. Una vez que recuperé el rebaño, a unos dos kilómetros aproximadamente, comprobé que no había ovejas heridas, pero estaban muy nerviosas y atemorizadas, y Gaube aún seguía ladrando al lado del rebaño con signos evidentes de irritación; entonces fue cuando empecé a darme cuenta de lo que había pasado: un ataque, sin éxito, de una osa con cachorros y que fue abortado por la acción de un solo perro de protección. Seguidamente, fue cuando me invadieron los temblores y unes sensaciones difíciles de explicar.
Felipe sin Tierra by Felipe Postigo is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.
Translate this site
Mostrando entradas con la etiqueta Pirineos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pirineos. Mostrar todas las entradas
sábado, 4 de enero de 2020
Gaube espantó al oso
sábado, 6 de abril de 2019
La lenta agonía de los glaciares pirenaicos
Paco Muñoz de Bustillo
Los glaciares pirenaicos son los más meridionales de Europa. Estudios llevados a cabo durante la última década en el Instituto Pirenaico de Ecología (IPE), perteneciente al Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), demuestran su irremediable reducción a un ritmo alarmante. Si la tendencia no se revierte, su desaparición está asegurada antes de mitad del siglo.
Los glaciares del sur de Europa son indicadores muy sensibles del cambio climático y hace décadas que experimentan una pérdida continua de su masa. En la Península Ibérica solo están presentes en los Pirineos y su estudio puede aportar datos sobre cómo reaccionarán otros glaciares en el futuro. En 1850 su extensión era de unas 2.000 hectáreas (ha); a comienzos de la década de los 80 se habían reducido a unas 800 ha y en 2016 se estima que apenas superaban las 240 ha 1 .
sábado, 9 de febrero de 2019
Pirineo, paisaje cultural
Los paisajes culturales se han construido a lo largo de siglos o milenios como consecuencia de la adaptación de diferentes culturas a la heterogeneidad de los sistemas naturales. Son el resultado de una serie de iniciativas, generalmente colectivas, que dan lugar a la superposición de diferentes elementos que corresponden a distintos momentos históricos. En ambientes de montaña los factores más influyentes en la construcción de paisajes culturales son el escalonamiento altitudinal de los pisos geoecológicos, la diversidad topográfica y topoclimática, el crecimiento demográfico, los acontecimientos históricos (incluyendo la superposición de culturas) y la influencia de los mercados. El éxito de las sociedades montanas dependió de su conocimiento del medio y, especialmente, de la importancia de la gravedad en un ambiente de alta energía, con el fin de controlar la escorrentía y la erosión del suelo. Por eso, las áreas de montaña necesitan una organización social y territorial compleja, para hacer frente a la adversidad provocada por la rudeza del clima y la explotación de laderas pendientes. Naturalmente, este esfuerzo implica un gran gasto de energía en la conservación del paisaje, que puede desmoronarse de manera irreversible por muchas razones, entre ellas la despoblación y el abandono de tierras de cultivo, que conducen a lo que podemos llamar una deconstrucción del paisaje. Esta última representa la pérdida de un patrimonio cultural que, estudiado a fondo, nos enseña mucho acerca de la forma óptima de aprovechar los recursos naturales y también de los errores que se han cometido en el pasado. A pesar de los cambios recientes, quedan aún muchos restos de los paisajes culturales pirenaicos: campos cercados que representan una creciente individualización en la gestión del territorio, laderas aterrazadas, panares en el límite superior del piso montano, y los extensos pastos subalpinos, que representan la eliminación de un espacio forestal para favorecer los movimientos trashumantes.
http://pirineos.revistas.csic.es/index.php/pirineos/article/view/294
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


