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Mostrando entradas con la etiqueta Poesía. Mostrar todas las entradas
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jueves, 4 de junio de 2015

Primavera azul



¡Y las demás! En tantos climas,
en tantas tierras siempre son,
si no pretextos de mis rimas
fantasmas de mi corazón.

En vano busqué a la princesa
que estaba triste de esperar.
La vida es dura. Amarga y pesa.
¡Ya no hay princesa que cantar!

Mas a pesar del tiempo terco,
mi sed de amor no tiene fin;
con el cabello gris, me acerco
a los rosales del jardín...

Rubén Darío, Canción de otoño en primavera (fragmento) 

viernes, 26 de abril de 2013

Dedicatoria


La literatura nos separó: todo lo que supe de ti
lo aprendí en los libros
y a lo que faltaba,
yo le puse palabras.


Poema: Cristina Peri Rossi
Imagen: Orosia Sarasa. Óleo sobre lienzo

sábado, 25 de diciembre de 2010

Ojitos de Luna

Ángela Rodríguez
Lápices de color y pastel
Ojitos de pena,
carita de Luna,
ya es madre la niña
que amó sin fortuna;
y al hijo consuela
meciendo la cuna:
“No llore mi niño
sin causa ninguna;
que no ve que me apena,
carita de Luna”

Poema: Max Jara

domingo, 23 de mayo de 2010

Sola frente al mar.

La aplicación de las manos, de los dedos
la concentrada inclinación de la cabeza
el sometimiento
una tarea tan minuciosa
como obsesiva
El aprendizaje de la sumisión
y del silencio
Madre, yo no quiero hacer encaje
no quiero los bolillos
no quiero la pesarosa saga
No quiero ser mujer.
Poema: Cristina Peri Rossi
Imagen: Ramón Ventura 

domingo, 14 de marzo de 2010

Noche en Europa

Cubría el continente una noche
de camisas y corbatas. Nuestra
primera infancia engañada. Una
solo era la bota que a Europa
humillaba. Los españoles
no del todo remotos, escuchábamos
los clarines y las palabras borrachas
del triunfo. Atada sobre el lomo
a Europa en toro veíamos;
sobre los trenes y los tanques
hacia otras constelaciones ignotas,
sin cedros, ni pinos, ni aves,
ni viento, ni semilla. Un Orden
nuevo vino, decían, y todas las campanas
doblaron desde las cúpulas.
Soldados y ciudadanos levantaban
el brazo en desafío al pueblo.
Crujían las trincheras. Pasaban los aviones
sobre la hierba y los tejados. Bajo la cruz
gamada caen los hombres: Atenas
en su peplo de plata, con sus plintos
y doseles, con sus calles milenarias.
París embarrada, barrios de muertos;
el cuerpo abierto, Brujas o Amberes;
Coventry como un papel manchado
por la tinta y el tintero.
Atada en el lomo del toro, Europa.

  Poema: Carlos de la Rica
  Pintura: Zaipi (2004)

lunes, 23 de noviembre de 2009

Un faro de tierra adentro







En lo alto del faro,
mientras todos se emborrachan en los festines,
o corroen su envidia en las duras jornadas de trabajo,
o acaso buscan sus puñales secretos
para degollar al niño desconsolado que ellos fueron,
la mirada rauda de visiones
persigue el rumbo, en intemperie desconsolada y altiva
de los navíos futuros.
Y preguntar a la sangre el porqué del olvido
e indagar las primaveras que nacen del sollozo terrestre
y la melancolía que hila el atardecer solitario de los cielos.
Acariciándolo todo, destruyéndolo todo,
hundiendo su cabeza de espada en el pasmo del Ser
sabiendo de antemano que nada es la respuesta.
En lo alto del Faro.
La voz del poeta.
Incansable holocausto.


Poema: Miguel Labordeta (La voz del poeta /fragmento)
Imagen: Carlos (Un faro de tierra adentro, 1993)

sábado, 31 de octubre de 2009

Desolado amor

Patria surcada, juro que en tus cenizas
nacerás como flor de agua perpetua,
juro que de tu boca de sed saldrán al aire
los pétalos del pan. Malditos sean,
malditos, malditos los que con hacha y serpiente
llegaron a tu arena terrenal, malditos los
que esperaron ese día para abrir la puerta
de la mansión al moro y al bandido:
¿Qué habéis logrado? Traed, traed la lámpara,
ved el suelo empapado, ved el hueso negro
comido por las llamas, la vestidura
de España fusilada
            Malditos los que un día
no miraron, malditos ciegos malditos,
los que no adelantaron a la solemne patria
el pan sino las lágrimas, malditos
uniformes manchados y sotanas
de agrios, hediondos perros de cueva y sepultura.

Pablo Neruda (Maldición)

Imagen: Amón Non (Desolado amor)

viernes, 2 de octubre de 2009

Samaritana

Amón Non
tinta sobre papel

Ya agonizando el presente mes me siento al fin
enfrente de un papel para escribirte justo hasta
la piel aunque no entiendas lo que te diré
Probablemente no te acordarás ni de mi nombre ni
el de aquel café donde borracho con mi soledad
casi en la puerta te paré y te hablé tú me
miraste y me dejaste hablar no preguntaste, yo no
pregunté después salimos juntos desde el bar
para andar toda la noche al revés Probablemente
no sabrás jamás que nunca fuiste foto de carnet
que tu mayor palabra fue callar y fue la mía
amarte, mujer. Porque yo te amé aquel anochecer
que fuiste el cuenco donde yo dejé mi soledad de
atrás de antesdeayer, mis viejas penas y el
primer deber. Tuvo tu casa vocación de hogar y tu
mayor victoria fue saber que siempre fuiste algo
que olvidar de cualquier hombre y en cada café. Y
fuiste el puerto del que yo partí y fuiste el
muelle donde decanté todos los besos que pude
fingir todos los sueños que nunca encontré No
fuiste una, fuiste la mujer, que bautizó mi nuevo
amanecer me diste agua, me hiciste café... yo no
recuerdo ya ni si te pagué. Eres la caja fuerte
del amor naciste para, desde, hacia el amor, eres
la amante fiel, la más, verdad, samaritana de la
libertad. Perdóname la versificación, de tu
recuerdo he hecho una canción, mi mala letra y
hasta ese borrón, perdona el tono y el vocablo
"amor". Probablemente no supe explicar lo que he
guardado bien, bien, bien, bien a tu pesar y que
intenté, intenté poner en un papel en Madrid y
agonizando el presente mes

Patxi Andión, Samaritana

jueves, 23 de abril de 2009

Retrospectivo existente


Me registro los bolsillos desiertos
para saber dónde fueron aquellos sueños.
Invado las estancias vacías
para recoger mis palabras tan lejanamente idas.
Saqueo aparadores antiguos,
viejos zapatos, amarillentas fotografías tiernas,
estilográficas desusadas y textos desgajados del Bachillerato,
pero nadie me dice quién fui yo.
Aquellas canciones que tanto amaba
no me explican dónde fueron mis minutos,
y aunque torturo los espejos
con peinados de quince años,
con miradas podridas de cinco años
o quizá de muerto,
nadie,
nadie me dice dónde estuvo mi voz
ni de qué sirvió mi fuerte sombra mía
esculpida en presurosos desayunos,
en jolgorios de aulas y pelotas de trapo,
mientras los otoños sedimentaban
de pálidas sangres
las bodegas del Ebro.
¿En qué escondidos armarios
guardan los subterráneos ángeles
nuestros restos de nieve nocturna atormentada?
¿Por qué vertientes terribles se despeñan
los corazones de los viejos relojes parados?
¿Dónde encontraremos todo aquello
que éramos en las tardes de los sábados,
cuando el violento secreto de la Vida
era tan sólo
una dulce campana enamorada?
Pues yo registro los bolsillos desiertos
y no encuentro ni un solo minuto mío,
ni una sola mirada en los espejos
que me diga quién fui yo.
Poema: Miguel Labordeta
Imagen: Amón Non (Autorretrato 1989)

viernes, 20 de febrero de 2009

Otra historia africana

Sucede que me cansó de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
navegando en un agua de origen y ceniza.

El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero en descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercados, ni anteojos, ni ascensores.

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.
Sin embrago sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.

Poema: P. Neruda
Dibujo: Amon Non