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lunes, 19 de diciembre de 2011

Descubrimiento


Hoy he vuelto a descubrir que hay escuelas que educan para mandar y escuelas que educan para obedecer. Las primeras saben para qué educan. Las segundas creen que educan para ser libres.

Gregorio Luri

Imagen: Carlos

domingo, 17 de mayo de 2009

El gran silencio

Junto al mar nos olvidamos de la ciudad. Las campanas tocan el avemaría con un sonido fúnebre aunque dulce en esta hora crepuscular. Aguardad un poco más. Todo se encuentra ahora en silencio. Se extiende el mar pálido y brillante. No puede hablar. A esta hora de la tarde, el cielo representa su eterno papel, revestido de rojos colores, de tintes amarillentos y verdosos. Las rocas y arrecifes que se precipitan en el mar como tratando de encontrar un lugar más solitario, tampoco pueden hablar. Hay una intima quietud. ¡Que hermoso y que cruel es este gran silencio que nos sorprende repentinamente! ¡Que doblez encierra esta belleza muda! Si quisiera, ¡cuantas cosas diría y qué malas serían estas cosas! Su lengua y la doliente felicidad que hay impresa en su rostro no es más que malicia para burlarse de su compasión. ¡Que así sea! No me avergüenza servir de risa a semejantes poderes. Pero yo te compadezco, naturaleza, porque te ha de hacer callar, aunque no sea sino la malicia lo que te hace enmudecer. Si, me apena tu malicia.

Mira cómo aumenta el silencio y cómo se oprime se espanta mi corazón ante una nueva verdad; tampoco él puede hablar; se ha puesto de acuerdo con la naturaleza para burlarse también. Cuando la boca trata de pronunciar palabras en medio de esta belleza, mi corazón disfruta con la dulce malicia del silencio. En medio de éste, la palabra y el propio pensamiento me resultan odiosos. ¿Acaso no escucho detrás de cada frase la risa y el error, la imaginación y la ilusión? ¿Habré de burlarme de mi compasión y de mi propia burla? ¡Oh mar! ¡Oh tarde! ¡Sois seres malignos!: enseñáis al hombre a dejar de ser hombre. ¿Habrá de abandonarse éste a vosotros y convertirse en lo que sois vosotros, algo pálido, brillante, mudo, inmenso, aquietado en sí mismo, elevado por encima de sí?


F. Nietzsche

Imagen: Amón Non (Por esta calle se va a mear usted, 1986)

sábado, 7 de marzo de 2009

El joven pensador

Hoy te parece equivocado lo que ayer aceptabas como cierto. Intentas apartarlo y, con ello, sentir que triunfó la razón. Sin embargo, antes eras otro, como todos. Y, tal vez, necesitarás ese error tanto como hoy necesitas tus verdades. Era como una piel que escondía lo que no tenías permitido ver.

Friedrich Nietzsche

Imagen: Carlos