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domingo, 1 de junio de 2025

Empoderada


 

Ya se tenía que marchar, pero no por eso hizo mención de sumergirse. Seguía sonriendo gozosa, sabedora de que se reunía por última vez con aquella multitud enfervorizada, y dijo con su nueva voz, mucho más aterciopelada que la que le conocíamos: “Los éxitos engendran más éxitos. Está claro que en mi currículum faltaba algo verdaderamente único. Faltaba esto. Espero que, en adelante todas estas experiencias, me ayuden a conseguir ser el gran referente de todas vosotras”. Y por aplacar la explosión de histeria que provocaron sus palabras, durante un largo minuto pidió calma con las manos. Al final, puntualizó en un inglés entrecortado y lamentable, aunque de sobra efectista: “We must understand that our superior condition generates this kind of expectations."

(Hay que entender que nuestra superior condición genera esta clase de expectativas)

domingo, 23 de febrero de 2025

El Gran Premio



Hace un rato, para los postres, tenía calor y lo he dicho. Se me ha escapado, pero no pretendía provocar a la eco-militante. Ni siquiera al añadir que no es normal tanto calor en esta época del año. Precisamente estaba predispuesto a disfrutar en paz nuestra única sobremesa juntos en toda la semana. Ha dado igual. Julia me ha mirado, se ha semi incorporado en el sofá y ya, se ha puesto hecha un basilisco contra mi negacionismo climático y mi conducta eco-terrorista. Así es como, desde su atalaya moral, ha calificado mi poco rigor en el reciclaje y mis muchas otras eco-herejías. Eso me da igual por una infinidad de razones... Lo malo es que es muy pesada y sus sermones oficialistas ya se me hacen demasiado largos. Pero casi no me he enfadado y casi no he discutido. Solo me he ido. No del todo y para siempre. De momento y hasta que tome esa decisión, a buscar un bar con tele, en el que tuvieran puesta la Fórmula Uno, con su orgía de combustible fósil y sus miles de litros de CO2, criminalmente vertidos a la atmósfera. Pues mientras Julia me refrescaba eco-conceptos, he recordado que hoy domingo se celebra el Gran Premio de Australia. Hamilton sale desde la pole, Sainz noveno y Alonso undécimo.




 

lunes, 15 de marzo de 2021

Metrópolis

 

Al bajar el cristal se percibe un vaho húmedo apestando a basura y residuos químicos. Ahora, a cada lado, les encajonan las cosas. Muros por todas partes, menos hacia delante. Los semáforos se obstinan en regular un tráfico casi nulo a esa hora, los anuncios luminosos guiñan mecánicamente, como signos burlones. De vez en cuando, sorpresas inquietantes: el repiqueteo estrepitoso de un timbre que no alarma a nadie, el súbito fragor de un tren por el viaducto metálico [...]

José Luis Sampedro, La sonrisa etrusca

jueves, 4 de marzo de 2021

Clitemnestra


La sociedad nos invita a cubrirnos la cara con una máscara adecuada a nuestra posición, y nos disuade de hablar con demasiada honestidad de lo que sentimos. Aún así la gran revolución del último siglo la han protagonizado las personas de toda condición y edad que decidieron romper con lo que se exigía de ellas... Pero es una revolución que está incompleta. Seguimos hambrientos de afecto


En un principio fue entregada en matrimonio a Tántalo con el que tuvo un hijo, pero el rey micénico Agamenón se había fijado en ella y no tuvo ningún reparo en asesinar al rey Tántalo y al hijo de ambos para poder casarse con ella.

Con Agamenón tuvo cuatro hijos: Ifigenia, Electra, Orestes y Crisotemis.

Cuando la expedición griega que se dirigía a Troya, comenzó su viaje, una calma absoluta llegó sobre toda Grecia, esta ausencia de vientos impedía la marcha de los barcos helenos. Ante este impedimento, Melenao decidió consultar con el oráculo de Delfos, el cual declaró que el único modo de conseguir la aquiescencia de los dioses era sacrificando a la primogénita del rey Agamenón.

Este en principio se resistió, pero al final terminó cediendo a los ruegos de sus compañeros de batalla. Clitemnestra no perdonó este sacrificio (ya que ella no sabía que la joven fue salvada en el último momento por la diosa Artemisa y entregada como sacerdotisa en uno de sus templos) y mientras Agamenón luchaba contra los troyanos se convirtió en amante de Egisto.

lunes, 18 de enero de 2021

Cuento de invierno

 


Aquel año hubo navidad blanca y hacia la mitad de enero, por cuarta o quinta vez la nieve lo había cubierto todo. Hubo caos tras caos en las carreteras y en las grandes ciudades, cuya memoria colectiva prefirió ignorar que el frío y el hielo también formaban parte de su edulcorada realidad y que ningún privilegio capitalino podía eximirles de ese padecimiento. Por un primitivo sentido de la imitación y más que nada por la machacona contaminación mediática, el ambiente victimista se extendió a todos los lugares, incluso a aquellos donde los rigores del invierno eran un acontecimiento ineludible que no alteraba de forma sustancial el devenir cotidiano. El sol se dejó ver con cuentagotas durante semanas y las brigadas municipales, excepto las de aquellos lugares donde consideraron que aquel era un trabajo extra, no retribuido y muy penoso respecto a los días felices en los que servía dejar correr las horas, se afanaron una y otra vez en despejar las calles.