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sábado, 18 de mayo de 2019

Carlos se va de viaje con su wc


Según cuenta la biografía no autorizada publicada por Bower, Carlos de Inglaterra tiene más de 120 empleados a su disposición, entre los que se encuentran un mayordomo, un chef, un secretario privado, un mecanógrafo y un guardaespaldas

Pero esto no es nada comparado con las exigencias que marca cuando realiza viajes oficiales. Al parecer, el padre del príncipe Enrique necesita llevar su propia cama ortopédica allá donde va, junto a su tapa de inodoro, los rollos de papel higiénico de su marca preferida y una botella de su whisky favorito.

"Antes de una visita a un amigo en el noreste de Inglaterra, Carlos envió a su personal con un camión que transportaba sus muebles para colocar en la habitación donde se alojaría", señala el libro. Además de su propia cama, en ese viaje también se llevó las sábanas, una pequeña radio y dos cuadros de las Tierras Altas de Escocia. 

Sus exigencias de la comida no son menos. Carlos de Inglaterra es amante de los alimentos de origen orgánico, por lo que ha llegado a pedir que le envíen la comida desde el Palacio hasta el destino donde se hospeda.

Según señala Bower en la biografía, el estilo de vida del hijo de Isabel II lleno de excentricidades se debe a una especie de "venganza contra su padre, el duque de Edimburgo, por haberle enviado a la Escuela de Gordonstoun durante su formación".

lunes, 29 de abril de 2019

País


"Cuando se entra aquí en una cabaña y se ve este interior indigente y desnudo, si se echa un vistazo al país, a esta naturaleza admirable que lo da todo, que todo lo prodiga, trigo, maíz, viñas, manzanos, robles, olmos, pinos, montañas, ríos, torrentes, golfos, minas de oro, de plata, de plomo, de hierro, canteras de arenisca, de cal, de yeso, de granito, de mármol, uno se pregunta cómo lo ha podido hacer el hombre para extraer de tanta riqueza, tanta miseria.

¡Oh! ¡Si esta gran nación encontrara a un gran hombre, cuántas cosas grandes haría! ¡Qué miseria! ¡Necesitar a un Napoleón y encontrarse con un Espartero!"


Victor Hugo- Los Pirineos

sábado, 6 de abril de 2019

La lenta agonía de los glaciares pirenaicos

Paco Muñoz de Bustillo

Los glaciares pirenaicos son los más meridionales de Europa. Estudios llevados a cabo durante la última década en el Instituto Pirenaico de Ecología (IPE), perteneciente al Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), demuestran su irremediable reducción a un ritmo alarmante. Si la tendencia no se revierte, su desaparición está asegurada antes de mitad del siglo.


Los glaciares del sur de Europa son indicadores muy sensibles del cambio climático y hace décadas que experimentan una pérdida continua de su masa. En la Península Ibérica solo están presentes en los Pirineos y su estudio puede aportar datos sobre cómo reaccionarán otros glaciares en el futuro. En 1850 su extensión era de unas 2.000 hectáreas (ha); a comienzos de la década de los 80 se habían reducido a unas 800 ha y en 2016 se estima que apenas superaban las 240 ha 1 .

lunes, 25 de marzo de 2019

Dovi


“Pensando en 2019, me siento más cómodo que los últimos dos años. Lo que pasó en 2018 fue muy importante. No solo por cómo terminó la temporada, sino porque fue distinta a todas las que vivimos antes. Comenzamos bien, luego nos confundimos un poco pero terminamos fuertes. Y eso nos dio mucha confianza. Eso me ayudó a hacer un muy buen invierno”

domingo, 3 de marzo de 2019

Rapa Iti, día 2


Rapa Iti es un topónimo que suena exótico. Tan pronto como supe de él, ya vi su nombre escrito en libros de navegantes. Lejano y luminoso. Una isla de piratas y galeones, sacada de uno de esos relatos de Stevenson, donde las playas son paseos infinitos orlados por rascacielos de palmeras y los hombres beben ron antes de abordar a cuchillo, naves repletas de tesoros.
Ahora que estoy aquí, he cambiado de opinión. Es mucho más verde de lo que pensaba, pero no tiene playas doradas ni palmeras. Los galeones, son en realidad media docena de veleros pequeños amarrados a un espigón de troncos, los piratas son unos pocos maoríes abducidos por la modernidad o multiétnicos tipos de ciudad, vestidos con Adidas y vaqueros de marca, y todo lo que no pertenece a la estricta inmensidad del océano, es un volcán viejo, vencido por la erosión y dos miniaturas de metrópoli del futuro, que se miran a los ojos por encima de una lengua de mar.